Ya ha salido el número siete de S Magazine, una revista de moda que da a los fotógrafos libertad creativa absoluta para retratar desnudos integrales y todo tipo de perversiones sin censura | Si no te lo crees
Aunque, gracias a fotógrafos como Terry Richardson, a marcas como Sisley y a la "domesticación" del porno, el mundo de la moda está cada vez más abierto al erotismo hardcore, siguen existiendo unos tabúes y unas reglas infranqueables: en las revistas de tendencias "comerciales", por ejemplo, no pueden aparecer modelos tal y como Dios las trajo al mundo. La no exhibición de genitales es una de las reglas no escritas fundamentales en el mundo de la photo fashion y, muchas veces, esto coarta la libre expresión de los fotógrafos.
De esta necesidad nace S Magazine, una revista bianual que propone temas a los creadores que trabajan para ella, pero les da libertad creativa absoluta. Así, algunos de los fotógrafos más prestigiosos y cotizados del mundo de la moda, como el británico Rankin, el danés Bjarke Johansen o el francés David Bellemère, pueden dar rienda suelta a sus fantasías más oscuras y llegar donde ninguna otra revista les deja. S Magazine también abre sus páginas a artistas e ilustradores como el ruso Vania Zouraliov. Ahora, acaba de salir el número 7, el segundo que publican este año, con una sugerente foto del noruego Lars Botten en portada.
Martin T. Christophersen, editor de la revista, afirma que "nos gusta que el fotógrafo nos enseñe hasta donde puede llegar sin ningún tipo de restricciones. Queremos ser, más que una revista de tendencias, una publicación de moda, diseño y arte. ¿Y quién dijo que en el arte no se podían mostrar los genitales?". Pero, por mucho que enseñen, no hay que decir que en las imágenes creadas para S, por encima de las tetas y los culos, siempre impera un gusto exquisito. El cuerpo humano no se oculta, pero tampoco se explota.
S Magazine fue fundada en abril de 2005 en Copenhague por cinco profesionales del mundo de la moda. Entre ellos, había estilistas, diseñadores y fotógrafos, todos ellos unidos por una común obsesión: trabajar sin censura y dar a algunos de sus fotógrafos favoritos la posibilidad de hacer lo mismo. Por eso decidieron crear una publicación que, sin renunciar al buen papel y a la edición de lujo, constituyera en sí misma una celebración de la libertad, la diversidad, la décadence y la libido.
Tres años después de su creación, S es ya un punto de referencia ineludible en el mundo de la fotografía erótica y la moda internacional. Además de la central de Copenhague, cuenta con delegaciones en Londres, París y Nueva York. S ha crecido en páginas y en difusión, sí, pero no por ello ha bajado un milímetro el listón artístico o la libertad creativa. Sigue siendo, hoy por hoy, el único fashion magazine que muestra escenas de sadomasoquismo, lesbianismo, fetichismo o desnudos integrales. Sin censura. Sin límites. Sin hipocresía. Como los buenos dioses mandan.
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