La rubia argentina llegó a la final del programa y cuando descendió del avión, procedente de República Dominicana, su sonrisa se podía ver de lejos. Pero eso fue lo único que se le vio, ya que estaba tapada hasta el cuello y tenía un gorro puesto por el mal estado que tenía su cabello.
Según le confió un amigo de la modelo a La Tercera, “Rocío está feliz y relajada. No se sacó el gorro porque en la isla no se podía teñir“, aseguró.
Luego de dos meses de estar sobreviviendo y soportando la fuerza de la naturaleza; y sin nadie que la contenga, la primera persona a la que se abrazó ni bien llegó a Chile fue a su madre.
Rocío Marengo estuvo poco tiempo en el hall del aeropuerto, dio sólo dos notas y se encerró en el hotel. Todavía no se asomó de la habitación y sólo espera la visita de su peluquero para arreglar su pelo. Además se supo estuvo haciendo baños de crema para recuperar la suavidad en su piel, ya que las condiciones climáticas que había en la isla la maltrataron bastante.